.Laura OsCam.

Dra. Frankenstein

0 notas

Distinto era también el insecto en que se convirtió Gregorio Samsa, y por eso, agobiado por la culpa de avergonzar a su familia, se recluyo en su cuarto, lejos de la mirada de su hermana, que era su gran amor, para no asustarla.
En efecto, no eres como los otros. Los mensajes que tus cientos de neurotrasmisores deben conducir a cada una de tus neuronas cerebrales, que son millones, te llegan en forma distorsionada, porque la sinapsis, sus imperceptibles membranas, no están cumpliendo su función. Quizá tu dopamina sea excesiva, quizá falle tu dosis de serotonina, o tal vez no halla equilibrio entre estas nobles damas y la norepinefrina. ¿Cómo voy a saberlo, si la fuerza reguladora de tus emociones y tus reacciones está ubicada en un punto escondido, cerca de la base de tu cerebro? Por eso ves que el piso ondula, que el ojo de maestro crece de manera descontrolada, que la ventana se te acerca. Por eso oyes dentro de ti llanto que no cesa, o que alguien respira sobre tu nuca. Por eso tienes miedo, ganas de encerrarte, de huir de los pasos que taladran tu oído. Por eso ves la parte y no el conjunto, por eso has olvidado todo ahora que has terminado de leer.
Pero la ciencia no te abandona. Abre la boca, cierra los ojos. Siente sobre tu lengua la pequeña gragea que hará el milagro. Es el siglo XX o el XXI, ten fe. ¿Risperidona, haloperidol, clorpromazina, olanzapina, aripiprazol? El nombre no debe importarte. Te con saber que es un antipsicótico, un producto de última generación. Es verdad que puede no servirte, incluso que puede excitarte aún más, hacer que te arrojes al vacío, pero en la mayoría de los casos funciona, puedes estar seguro. Te atontará un poco, sí, y es posible que te den mareos al levantarte. Por eso ve con cuidado. Quizá te sientas lento, lejano, desasido del mundo, indiferente; quizá te dé sed, te ponga a salivar, te vuelva rígido. Tal vez tiembles, tengas tics, dolores en las piernas y en los brazos. O te vuelva impotente. Y eso sí, buena parte del tiempo te sentirás soñoliento. De eso se trata. De aniquilar tus excesos de dopamina, de adormecer un tanto tu cerebro, de matar esos malditos demonios. Si te dieran convulsiones, llámanos. O si tienes mirada borrosa o dificultad para tragar. Si tomaras durante mucho tiempo podría darte acatisia, mira qué nombre. Eso quiere decir que tu cuerpo querrá estar en permanente movimiento, desasosegado. O por el contrario, podrías sentirte de piedra, como una bella estatua condenado al reposo. Tu capacidad de comprender puede ralentizarse, tu conversación puede volverse pesada. Pero todo esto es por tu bien. Para que en tu cabeza los pensamientos no giren de esa manera vertiginosa, no te rapten y te alejen, no estallen dentro de ti y desintegren tu yo.
No podrán curarte, eso no. Pero ya no te hacemos la lobotomía. Ya no te ponemos electrochoques ni te amarramos dentro de una camisa de fuerza, ni te bañamos con agua fría, ni te arrancamos los dientes. Como ya dije, estos son los maravillosos avances del siglo XXI
"LO QUE NO TIENE NOMBRE" Piedad Bonnett, pág. 90,91,92.

0 notas

Me complace invitarlos muy cordialmente a mi sustentación de Trabajo de Grado el día martes 10 de Junio a las 11 am en la Facultad de Bellas Artes y Humanidades de la UTP, sean todos bienvenidos.

Me complace invitarlos muy cordialmente a mi sustentación de Trabajo de Grado el día martes 10 de Junio a las 11 am en la Facultad de Bellas Artes y Humanidades de la UTP, sean todos bienvenidos.